La Fuente

La fuente da la juventud estaba en la cochera. Ahí los cuadros no envejecían, las fotos eran más jóvenes que antes y los insectos no parecen cambiar.
Cuando entro en sus dominios, la brisa polvorienta hace que mi nariz renazca y viva intensamente durante quince minutos. 1976 se siente al alcance de mis dedos mientras el grupo Abba canta Waterloo, en la Philips a tubos.
Al salir, la luz del sol hace que aquella humedad oscura desaparezca con su aroma a un tiempo detenido; y mi añoranza, vuelve otra vez, a ser un potro desbocado en los confines de mi mente.